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septiembre 18, 2020
  • Aseguran permanencia en atención a víctimas de trata

    Diana Martínez | Milenio
    Pionera en la atención integral de víctimas de trata de personas, la Fundación Camino a Casa se ha abierto camino desde 2005 entre desinformación y falta de apoyos para crear el que hasta la fecha es el refugio pionero de alta seguridad en México especializado en trata de personas en la modalidad de explotación sexual comercial infantil. Con la contribución de donantes individuales u otras organizaciones civiles, como la Fundación Pablo Landsmanas, han logrado la rehabilitación de 200 mujeres.
    “A la fecha hemos atendido más de 200 sobrevivientes de trata de personas y con un 93 por ciento de éxito en su rehabilitación. Las jóvenes y las niñas que hemos recibido llegan en condiciones devastadoras, la explotación sexual comercial se le considera la esclavitud del siglo XXI”, afirmó la activista social y cofundadora de Camino a Casa, Patricia Prado. Las jóvenes llegan a dicha fundación a través de operativos de rescate en donde están involucrados distintas autoridades: policía, el Instituto Nacional de Migración, fiscalías, policías de investigación, en toda la república donde ubican esta actividad delictiva. La rehabilitación, a decir de su cofundadora, es un proceso largo a través de un programa de mediana y larga estadía que incluye atención médica, psicológica, psiquiátrica y física. Les brindan además asesoría y acompañamiento legal, así como Escuela en casa y, con la colaboración de Reintegra US, las jóvenes pueden estudiar una carrera universitaria. A decir de Patricia Prado, se trata de un programa muy caro porque es muy personalizado y de alta especialidad, cada niña tiene un proyecto específico de vida, pero el apoyo recibido de la sociedad civil ha sido fundamental. “Ha sido para nosotros una gran bendición a lo largo de muchos años el apoyo de la Fundación Pablo Landsmanas, quienes nos han apoyado con alimentos. Nos cambió el enfoque que teníamos al principio de no recibir tantas niñas porque no íbamos a poder con tantos gastos, nos abrió una gran oportunidad para decir: si tenemos esto asegurado, podemos entonces soñar en recibir más niñas y jóvenes”, comentó. “A todos nos puede pasar” Patricia González tenía 15 años cuando “Pedro”, nombre ficticio de su victimario, la enganchó con promesas de amor y matrimonio. Era el sueño de Patricia al provenir de un hogar desintegrado y desconocer qué era una familia. Al día siguiente de la “pedida de mano” la lleva a vivir con él a Tlaxcala y, para continuar con los preparativos de la boda, le pide trabajar como acompañante. Es entonces cuando la trae de Tlaxcala a la Ciudad de México, a la zona de la Merced, donde en complicidad con el hermano y la cuñada de “Pedro”, quienes le muestran qué es lo que tiene qué hacer. A una semana de ser explotada sexualmente, autoridades la rescatan en un operativo y la trasladan a la Fundación Camino a Casa. “El primer año yo viví mucho en depresión. Mi cabeza no lograba entender qué era lo que estaba pasando (…) Porque ellos juegan con tu mentalidad, creen que por ser mujer para eso sirves. Empecé a entender la situación después del año cuando acepto que Pedro no me amaba, que solo me utilizó, acepto que sí viví bajo engaños y que eso no era amor”, reveló Patricia. Con el tiempo Patricia perdonó y se liberó. Hoy es abogada y conferencista nacional e internacional para prevenir la trata de personas y motivar a las niñas de Camino a casa para que sigan estudiando. “Desgraciadamente estamos en un país con tanta necesidad y con tanta carencia de valores que cualquier persona puede caer en esto, no solamente la gente pobre (…) Yo te pregunto a ti ¿cuál es tu vulnerabilidad?, puede ser un sueño, puede ser cualquier cosa, no solamente es la pobreza”, concluyó. ​
    RRR

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